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domingo, 15 de octubre de 2017

EL GÉNERO NARRATIVO
2º ESO

Desarrollo el esquema en la pizarra el día 16/10.
1. Definición.
2. Estructura.
3. Clasificación.
4. Tipos según la acción.
5. Narrador.
6. Personajes. 
7. Tiempo.
8. Espacio.  

TEXTO 1: ejemplo de narración realista; fragmento de La Regenta, de Leopoldo Alas "Clarín".

Anita lloraba sobre la almohada, después saltaba del lecho; pero no se atrevía a andar en la obscuridad y pegada a la cama seguía llorando, tendida así, de bruces, como ahora, acariciando con el rostro la sábana que mojaba con lágrimas también. Aquella blandura de los colchones era todo lo maternal con que ella podía contar; no había más suavidad para la pobre niña. Entonces debía de tener, según sus vagos recuerdos, cuatro años. Veintitrés habían pasado, y aquel dolor aún la enternecía. Después, casi siempre, había tenido grandes contrariedades en la vida, pero ya despreciaba su memoria; una porción de necios se habían conjurado contra ella; todo aquello le repugnaba recordarlo; pero su pena de niña, la injusticia de acostarla sin sueño, sin cuentos, sin caricias, sin luz, la sublevaba todavía y le inspiraba una dulcísima lástima de sí misma. Como aquel a quien, antes de descansar en su lecho el tiempo que necesita, obligan a levantarse, siente sensación extraña que podría llamarse nostalgia de blandura y del calor de su sueño, así, con parecida sensación, había Ana sentido toda su vida nostalgia del regazo de su madre. Nunca habían oprimido su cabeza de niña contra un seno blando y caliente; y ella, la chiquilla, buscaba algo parecido donde quiera. Recordaba vagamente un perro negro de lanas, noble y hermoso; debía de ser un terranova. -¿Qué habría sido de él?-. El perro se tendía al sol, con la cabeza entre  las patas, y ella se acostaba a su lado y apoyaba la mejilla sobre el lomo rizado, ocultando casi todo el rostro en la lana suave y caliente. En los prados se arrojaba de espaldas o de bruces sobre los montones de yerba segada. Como nadie la consolaba al dormirse llorando, acababa por buscar consuelo en sí misma, contándose cuentos llenos de luz y de caricias. 

TEXTO 2: ejemplo de narración fantástica; fragmento de La historia interminable, de Michael Ende.  

Attreyu vio ante sí una gigantesca caverna en la montaña, en la que el agua negra salpicaba y chapoteaba, porque algo se movía allí dentro. Salió lentamente y se dio cuenta de que era una cabeza unida a un cuello largo y arrugado: la cabeza de una tortuga. Sus ojos eran grandes como charcos negros, su hocico chorreaba fango y algas. Toda aquella Montaña de Cuerno, Attreyu lo comprendió de pronto, era un único y monstruoso animal, una formidable tortuga de pantano: ¡la Vetusta Morla!, el ser más viejo de Fantasía.

TEXTO 3: ejemplo de narrador en 3ª persona, omnisciente; fragmento de Harry Potter y la piedra filosofal, de J. K. Rowling. 


"El señor y la señora Dursley, que vivían en el número 4 de Privet Drive, estaban orgullosos de decir que eran muy normales, afortunadamente. Eran las últimas personas que se esperaría encontrar relacionadas con algo extraño o misterioso, porque no estaban para tales tonterías."
TEXTO 4: ejemplo de narrador en 3ª persona, objetivo; fragmento de El Jarama, de Rafael Sánchez Ferlosio. 
Luego se habían metido poco a poco las dos y se iban riendo, conforme el agua les subía por las piernas y el vientre y la cintura. Se detenían, mirándose, y las risas les crecían y se les contagiaban como un cosquilleo nervioso. Se salpicaron y se agarraron dando gritos, hasta que ambas estuvieron del todo mojadas, jadeantes de risa.
TEXTO 5: ejemplo de narrador en 1ª persona, protagonista; fragmento de Nada, de Carmen Laforet. 

Por dificultades en el último momento para adquirir billetes, llegué a Barcelona a media noche, en un tren distinto del que había anunciado, y no me esperaba nadie. Era la primera noche que viajaba sola, pero no estaba asustada; por el contrario me parecía una aventura agradable y excitante aquella profunda libertad en la noche. La sangre, después del  viaje largo y cansado, me empezaba a circular en las piernas entumecidas.

TEXTO 6: ejemplo de narrador en 1ª persona, testigo; fragmento de El capitán Alatriste, de Arturo Pérez Reverte. .

No era el hombre más honesto ni el más piadoso,
pero era un hombre valiente. Se llamaba Diego Alatriste y Tenorio, y había luchado como soldado de los tercios viejos en las guerras de Flandes. Cuando lo conocí malvivía en Madrid, alquilándose por cuatro maravedís en trabajos de poco lustre, a menudo en calidad de espadachín por cuenta de otros que no tenían la destreza o los arrestos para solventar sus propias querellas.

TEXTO 7: ejemplo de espacio real; fragmento de La Regenta.
 La heroica ciudad dormía la siesta. El viento Sur, caliente y perezoso, empujaba las nubes blanquecinas que se rasgaban al correr hacia el Norte. En las calles no había más ruido que el rumor estridente de los remolinos de polvo, trapos, pajas y papeles que iban de arroyo en arroyo, de acera en acera, de esquina en esquina revolando y persiguiéndose, como mariposas que se buscan y huyen y que el aire envuelve en sus pliegues invisibles. Cual turbas de pilluelos, aquellas migajas de la basura, aquellas sobras de todo se juntaban en un montón, parábanse como dormidas un momento y brincaban de nuevo sobresaltadas, dispersándose, trepando unas por las paredes hasta los cristales temblorosos de los faroles, otras hasta los carteles de papel mal pegado a las esquinas, y había pluma que llegaba a un tercer piso, y arenilla que se incrustaba para días, o para años, en la vidriera de un escaparate, agarrada a un plomo. 

TEXTO 8: ejemplo de espacio fantástico; fragmento de Viaje al centro de la tierra, de Julio Verne. 

"No era la luz del sol con sus haces brillantes y la espléndida irra­diación de sus rayos ni la claridad vaga y pálida del astro de la noche, que es sólo una reflexión sin calor. No. El poder ilumina­dor de aquella luz, su difusión temblorosa, su blancura clara y seca, la escasa elevación de su temperatura, su brillo superior en realidad al de la luna, acusaban evidentemente un origen pura­mente eléctrico. Era una especie de aurora boreal, un fenómeno cósmico continuo que alumbraba aquella caverna capaz de albergar en su interior un océano.
La bóveda suspendida encima de mi cabeza, el cielo, si se quiere, parecía formado por grandes nubes, vapores movedizos que cambiaban continuamente de forma y que, por efecto de las condensaciones, deberían convertirse en determinados días, en lluvias torrenciales. Creía yo que, bajo una presión atmosférica tan grande, era imposible la evaporación del agua; pero, en vir­tud de alguna ley física que ignoraba, gruesas nubes cruzaban el aire. Esto no obstante, el tiempo estaba bueno. Las corrientes eléctricas producían sorprendentes juegos de luz sobre las nubes más elevadas: se dibujaban vivas sombras en sus bóvedas infe­riores, y, a menudo, entre dos masas separadas, se deslizabas hasta nosotros un rayo de luz de notable intensidad. Pero nada de aque­llo provenía del sol, puesto que su luz era fría. El efecto era tris­te y soberanamente melancólico. En vez de un cielo tachonado de estrellas, adivinaba por encima de aquellos nubarrones una bóveda de granito que me oprimía con su peso, y todo aquel espacio, por muy grande que fuese, no hubiera bastado para una evolución del menos ambicioso de todos los satélites."


TEXTO 9: ejemplo de texto narrativo escrito en verso. El cuervo, de Edgar Alan Poe. Y puesto que sabéis inglés y que la lengua original del texto es el inglés, así os lo dejo:
 The Raven
                      By Edgar Allan Poe
"Once upon a midnight dreary, while I pondered, weak and weary,
Over many a quaint and curious volume of forgotten lore,
While I nodded, nearly napping, sudden
ly there came a tapping,
As of some one gently rapping,
rapping at my chamber door.
"'Tis some visitor," I mutter
ed, "tapping at my chamber door,
Only this and nothing more."
Ah, distinctly I remember it
was in the bleak December,
And each separate dying ember
wrought its ghost upon the floor.
Eagerly I wished the morrow; vainly I had sought to borrow
From my books surcease of sorr
ow, sorrow for the lost Lenore,
For the rare and radiant maiden whom the angels name Lenore,
Nameless here for evermore.
And the silken sad uncertain rustling of each purple curtain
Thrilled me, filled me with fantas
tic terrors never felt before;
So that now, to still the beating
of my heart, I stood repeating
"'Tis some visitor entreating
entrance at my chamber door,
Some late visitor entreating
entrance at my chamber door;
This it is and nothing more."
Presently my soul grew st
ronger; hesitating then no longer,
"Sir," said I, "or Madam, trul
y your forgiveness I implore;
But the fact is I was napping,
and so gently you came rapping,
And so faintly you came tapping,
tapping at my chamber door,
That I scarce was sure I heard you", here I opened wide the door,
Darkness there and nothing more.
Deep into that darkness peering, long
I stood there wondering, fearing,
Doubting, dreaming dream
s no mortals ever dar
ed to dream before;
But the silence was unbroken, and the stillness gave no token,
And the only word there spoken wa
s the whispered word, "Lenore?"
This I whispered, and an echo murmured back the word, "Lenore!",
Merely this and nothing more.
Back into the chamber turning, all my soul within me burning,
Soon again I heard a tapping so
mething louder than before.
"Surely," said I, "surely that is
something at my window lattice;
Let me see, then, what thereat
is and this mystery explore,
Let my heart be still a moment
and this mystery explore;
'Tis the wind and nothing more."
Open here I flung the shutter, when,
with many a flirt and flutter,
In there stepped a stately Raven
of the saintly days of yore.
Not the least obeisance made he; not a minute stopped or stayed he,
But, with mien of lord or lady, perched above my chamber door,
Perched upon a bust of Pallas
just above my chamber door,
Perched, and sat, and nothing more.
Then the ebony bird beguiling my sad fancy into smiling,
By the grave and stern decorum
of the countenance it wore,
"Though thy crest be shorn and shaven, t
hou," I said, "art sure no craven,
Ghastly grim and ancient Raven w
andering from the
Nightly shore,
Tell me what thy lordly name is
on the Night's Plutonian shore!"
Quoth the Raven, "Nevermore."
Much I marvelled this ungainly fowl
to hear discourse so plainly,
Though its answer little meaning, little relevancy bore;
For we cannot help agreeing
that no living human being
Ever yet was blessed with seeing bird above his chamber door,
Bird or beast upon the sculptured bust above his chamber door,
With such name as "Nevermore."
But the Raven, sitting lonely on
that placid bust, spoke only
That one word, as if its soul
in that one word he did outpour
Nothing farther then he uttered;
not a feather then he fluttered,
Till I scarcely more than muttered: "Other friends have flown before,
On the morrow he will leave me, as my Hopes have flown before."
Then the bird said "Nevermore."
Startled at the stillness broken
by reply so aptly spoken,
"Doubtless," said I, "what it utters is its only stock and store,
Caught from some unhappy master whom unmerciful Disaster
Followed fast and followed faster
till his songs one burden bore,
Till the dirges of his Hope that melancholy burden bore
Of 'Never, nevermore.'"
But the Raven still beguiling all my sad soul into smiling,
Straight I wheeled a cushioned seat
in front of bird and bust and door;
Then, upon the velvet
sinking, I betook myself to linking
Fancy unto fancy, thinking what
this ominous bird of yore,
What this grim, ungainly, ghastly,
gaunt, and ominous bird of yore
Meant in croaking "Nevermore."
This I sat engaged in guessing, but no syllable expressing
To the fowl whose fiery eyes now burned into my bosom's core;
This and more I sat divining, with my head at ease reclining
On the cushion's velvet lining that the lamp-light gloated o'er,
But whose velvet violet lining wi
th the lamp-light gloating o'er
She shall press, ah, nevermore!
Then, methought, the air grew denser
, perfumed from an unseen censer
Swung by Seraphim whose foot-fa
lls tinkled on the tufted floor.
"Wretch," I cried, "thy
God hath lent thee, by t
hese angels he hath sent thee
Respite, respite and nepenthe from
thy memories of Lenore!
Quaff, oh quaff this kind nepenthe
and forget this lost Lenore!"
Quoth the Raven, "Nevermore."
"Prophet!" said I, "thing of evil!
prophet still, if bird or devil!
Whether Tempter sent, or whether
tempest tossed thee here ashore,
Desolate, yet all undaunted, on this desert land enchanted,
On this home by Horror haunted,
tell me truly, I implore,
Is there... is there balm in Gilead? tell me, tell me, I implore!"
Quoth the Raven, "Nevermore."
"Prophet!" said I, "thing of evil!
prophet still, if bird or devil!
By that Heaven that bends above us
, by that God
we both adore,
Tell this soul with sorrow laden
if, within the distant Aidenn,
It shall clasp a sainted mai
den whom the angels name Lenore,
Clasp a rare and radiant maiden whom the angels name Lenore."
Quoth the Raven, "Nevermore."
"Be that our sign of parting, bird
or fiend!" I shrieked, upstarting,
"Get thee back into the tempest a
nd the Night's Plutonian shore!
Leave no black plume as a token of that lie thy soul has spoken!
Leave my loneliness unbroken!
quit the bust above my door!
Take thy beak from out my heart, and ta
ke thy form from off my door!"
Quoth the Raven, "Nevermore."
And the Raven, never flitting,
still is sitting, still is sitting
On the pallid bust of Pallas just above my chamber door;
And his eyes have all the seemi
ng of a demon's that is dreaming
And the lamp-light o'er him streami
ng throws his shadows on the floor;
And my soul from out that shadow
that lies floating on the floor
Shall be lifted... nevermore!"

Cuando seáis más mayores y necesitéis más datos técnicos, os resultará útil la siguiente página: 
Os dejo también dos vídeos sobre géneros literarios: 
                   

miércoles, 27 de septiembre de 2017

                                                      LECTURA EN 2º DE LA ESO

Si el mar es infinito y tiene redes,
si su música sale de la ola,
si el alba es roja y el ocaso verde,
si la selva es lujuria y la luna caricia,
si la rosa se abre y perfuma la casa,
si la niña se ríe y perfuma la vida,
si el amor va y me besa y me deja temblando.
¿Qué importancia tiene todo esto,
mientras haya en mi barrio una mesa sin patas,
un niño sin zapatos o un contable tosiendo,
un banquete de cáscaras,
un concierto de perros,
una ópera de sarna…
Debemos inquietarnos por curar las simientes,
por vendar corazones y escribir el poema
que a todos nos contagie.
Y crear esa frase que abrace todo el mundo;
los poetas debiéramos arrancar las espadas,
inventar más colores y escribir padrenuestros.
Ir dejando las risas en la boca del túnel,
y no decir lo inti1no, sino cantar al corro;
no cantar a la luna, no cantar a la novia,
no escribir unas décimas, no fabricar sonetos.
Debemos, pues sabemos, gritar al poderoso,
gritar eso que digo, que hay bastantes viviendo
debajo de las latas con lo puesto y aullando,
y madres que a sus hijos no peinan a diario,
y padres que madrugan y no van al teatro.
Adornar al humilde poniéndole en el hombro nuestro verso;
cantar al que no canta y ayudarle es lo sano.
Asediar usureros y con rara paciencia convencerles sin asco.
Trillar en la labranza, bajar a alguna mina;
ser buzo una semana, visitar los asilos,
las cárceles, las ruinas; jugar con los párvulos,
danzar en las leproserías.
Poetas, no perdamos el tiempo, trabajemos,
que al corazón le llega poca sangre.
Gloria Fuertes.  

Como ya sabéis, debéis leer tres libros obligatoriamente a lo largo del año. Como ya sabéis también, resulta insuficiente; así que... nosotros vamos a intentar leer todo lo que podamos. 

PRIMERA EVALUACIÓN:
Lectura obligatoria: El secreto del espejo, de Ana Alcolea. Editorial Anaya.


Segunda opción: El príncipe de la Niebla, de Carlos Ruiz Zafón. Editorial Planeta.
Se valorará la lectura de:
La historia interminable y/o Momo, ambas de Michael Ende.

SEGUNDA EVALUACIÓN:
Lectura obligatoria: La rosa de los vientos, antología poética elaborada por Juan Ramón Torregrosa. Editorial Vicens Vives.

Segunda opción: Marina, de Carlos Ruiz Zafón. Editorial Planeta.
Antología poética que os elaboraré y que os subiré a este blog.

TERCERA EVALUACIÓN:
Lectura obligatoria: La dama del alba, de Alejandro Casona.
https://www.murciaeduca.es/iesdiegotortosa/sitio/upload/CasonaLa_1.Dama_1.Del_1.Alba1_1.pdf

Segunda opción: El príncipe que todo lo aprendió en los libros, de Jacinto Benavente.
http://www.juntadeandalucia.es/educacion/webportal/ishare-servlet/content/bfc321ad-5e04-4cdd-8739-4b4bc82fa2d6



Yde todo lo que leáis debéis elaborar una ficha bibliográfica en la que aparezcan los siguientes datos:

NOMBRE COMPLETO DEL AUTOR/A
FECHA DE PUBLICACIÓN
EDITORIAL
GÉNERO LITERARIO DE LA OBRA
ARGUMENTO (personal; elaborado por vosotros tras haber leído la obra entera; no perdáis tiempo en copiarlo de Internet -eso no me sirve-)
ESTUDIO (BREVE) DE LOS PERSONAJES: PRINCIPALES Y SECUNDARIOS
TIEMPO
ESPACIO
REFLEXIÓN PERSONAL





viernes, 25 de noviembre de 2016



Soneto de la guirnalda de rosas.

¡Esa guirnalda! ¡Pronto! ¡Que me muero!
¡Teje deprisa! ¡Cantal ¡Gime! ¡Canta!
Que la sombra me enturbia la garganta
y otra vez viene y mil la luz de enero.

Entre lo que me quieres y te quiero,
aire de estrellas y temblor de planta
espesura de anémonas levanta
con oscuro gemir un año entero.

Goza el fresco paisaje de mi herida,
quiebra juncos y arroyos delicados,
bebe en muslo de miel sangre vertida.

Pronto ¡prontol! Que unidos, enlazados,
boca rota de amor y alma mordida,
el tiempo nos encuentre destrozados.

RUBÉN DARÍO
Sonatina.

La princesa está triste... ¿Qué tendrá la princesa? 
Los suspiros se escapan de su boca de fresa, 
que ha perdido la risa, que ha perdido el color. 
La princesa está pálida en su silla de oro, 
está mudo el teclado de su clave sonoro, 
y en un vaso, olvidada, se desmaya una flor. 

El jardín puebla el triunfo de los pavos reales. 
Parlanchina, la dueña dice cosas banales, 
y vestido de rojo piruetea el bufón. 
La princesa no ríe, la princesa no siente; 
la princesa persigue por el cielo de Oriente 
la libélula vaga de una vaga ilusión. 

¿Piensa, acaso, en el príncipe de Golconda o de China, 
o en el que ha detenido su carroza argentina 
para ver de sus ojos la dulzura de luz? 
¿O en el rey de las islas de las rosas fragantes, 
o en el que es soberano de los claros diamantes, 
o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz? 


 
 
 
 
GARCILASO DE LA VEGA
Égloga I.
 
El dulce lamentar de dos pastores,
Salicio juntamente y Nemoroso,
he de contar, sus quejas imitando;
cuyas ovejas al cantar sabroso
estaban muy atentas, los amores,                   
(de pacer olvidadas) escuchando.
Tú, que ganaste obrando
un nombre en todo el mundo
y un grado sin segundo,
agora estés atento sólo y dado                     1
el ínclito gobierno del estado
Albano; agora vuelto a la otra parte,
resplandeciente, armado,
representando en tierra el fiero Marte;
 
FRANCISCO DE QUEVEDO
Amor constante más allá de la muerte. 
 
Cerrar podrá mis ojos la postrera

sombra que me llevare el blanco día,

y podrá desatar esta alma mía

hora a su afán ansiosa y lisonjera



mas no, de esotra parte, en la ribera,

dejará la memoria, en donde ardía:

nadar sabe mi alma el agua fría

y perder el respeto a ley severa.



Alma a quien todo un dios prisión ha sido,

venas que humor a tanto fuego han dado,

médulas que han gloriosamente ardido,



su cuerpo dejará, no su cuidado;

serán ceniza, mas tendrá sentido,

polvo serán, mas polvo enamorado.
 
 
FRAY LUIS DE LEÓN
Oda a la vida retirada. 
 
¡Qué descansada vida
la del que huye el mundanal ruïdo
y sigue la escondida
senda por donde han ido
los pocos sabios que en el mundo han sido!       
 
 Que no le enturbia el pecho
de los soberbios grandes el estado,
ni del dorado techo
se admira, fabricado
del sabio moro, en jaspes sustentado.            
 
 LOPE DE VEGA
El caballero de Olmedo
 
Amor, no te llame amor

el que no te corresponde

pues que no hay materia adonde

imprima forma el favor.

naturaleza, en rigor,

conservó tantas edades

correspondiendo amistades

que no hay animal perfecto

si no asiste a su concepto

la unión de dos voluntades.
 
 
GARCILASO DE LA VEGA
Égloga I
 
Divina Elisa, pues agora el cielo,

con inmortales pies pisas y mides,

y su mudanza ves estando queda,

¿por qué de mí te olvidas y no pides

que se apresure el tiempo en que este velo

rompa del cuerpo, y verme libre pueda,

en la tercera rueda

contigo mano a mano

busquemos otro llano,

busquemos otros montes y otros ríos,

otros valles floridos y sombríos,

donde descanse, y siempre pueda verte

ante los ojos míos,

sin miedo y sobresalto de perderte?
 

EL CONDE OLINOS

Madrugaba el Conde Olinos,
mañanita de San Juan,
a dar agua a su caballo
a las orillas del mar.
Mientras el caballo bebe
canta un hermoso cantar:
las aves que iban volando
se paraban a escuchar;
caminante que camina
detiene su caminar;
navegante que navega
la nave vuelve hacia allá.










.
 
Desde la torre más alta 

la reina le oyó cantar: 

-Mira, hija, cómo canta 

la sirenita del mar. 

-No es la sirenita, madre, 

que esa no tiene cantar; 

es la voz del conde Olinos, 

que por mí penando está. 

-Si por tus amores pena 

yo le mandaré matar, 

que para casar contigo 

le falta sangre real
 
GABRIELA MISTRAL
Coplas. 
 
Todo adquiere en mi boca 

un sabor persistente de lágrimas; 

el manjar cotidiano, la trova 

y hasta la plegaria. 



Yo no tengo otro oficio 

después del callado de amarte, 

que este oficio de lágrimas, duro, 

que tú me dejaste. 



¡Ojos apretados 

de calientes lágrimas!, 

¡boca atribulada y convulsa, 

en que todo se me hace plegaria! 



JORGE MANRIQUE
Coplas a la muerte de su padre


Recuerde el alma dormida, 

avive el seso e despierte 

contemplando 

cómo se passa la vida, 

cómo se viene la muerte 

 tan callando; 

cuán presto se va el plazer, 

cómo, después de acordado,  da dolor; 

cómo, a nuestro parescer, 

cualquiere tiempo passado 

fue mejor.
 
 
JUAN DE MENA
Laberinto de fortuna
 
Al muy prepotente don Juan el segundo

a aquel con quien Júpiter tovo tal celo

que tanta de parte le fizo del mundo

cuanta a sí mesmo se fizo del cielo;

al gran rey de España, al César novelo

al que con Fortuna es bien fortunado;

a aquel en quien caben virtud y reinado

a él la rodilla fincada por suelo.
 
SAN JUAN DE LA CRUZ
Noche oscura del alma
 
En una noche oscura,
con ansias en amores inflamada,
(¡oh dichosa ventura!)
salí sin ser notada,
estando ya mi casa sosegada.                     
 
  A oscuras y segura,
por la secreta escala disfrazada,
(¡oh dichosa ventura!)
a oscuras y en celada,
estando ya mi casa sosegada.                     
 
  En la noche dichosa,
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa,
sin otra luz ni guía                              
sino la que en el corazón ardía.                 
 
 
WALT WHITMAN 
No te detengas.

No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima,
nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
Tu puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores:
el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
Huye.
"Emito mis alaridos por los techos de este mundo",
dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.
Vívela intensamente,
sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron
de nuestros "poetas muertos",
te ayudan a caminar por la vida
La sociedad de hoy somos nosotros:
Los "poetas vivos".
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas.
ERNESTINA DE CHAMPOURCIN
De La voz del viento.

Búscame en ti. La flecha de mi vida
ha clavado sus rumbos en tu pecho
y esquivo entre tus brazos el acecho
de las cien rutas que mi paso olvida.

Despójame del ansia desmedida
que abrasaba mi espíritu en barbecho.
El roce de tus manos ha deshecho
la audacia de mi frente envanecida.

Navegaré en tus pulsos. Dicha inerte
del silencio total. Ávida muerte
donde renacen tuyos, mis sentidos.

Ahoga entre tus labios mi tristeza,
y esta inquietud punzante que ya empieza
a taladrar mi sien con sus latidos.


JOSEFINA DE LA TORRE
De Poemas de la isla

Sobre el mar, bajo el cielo, blancas, densas,
vienen todas las velas desplegadas
en el aire, dorado y transparente.
Y en la proa, delgada como la brisa,
la corona de espuma alborotada
es adorno rizado de su frente.

En la playa, de oros soleada,
las mujeres esperan a las barcas
con los ojos al mar, intensamente.
Y en el ramo de velas olorosas
-brisa de mar, aroma de mariscos-
hay un anhelo cálido y creciente.

¡Cuánto diera por ver llegar un día
la barca con la blanca vela al viento
con rumbo hacia otra orilla, desrizada;
y en pie en la proa -tijera de los mares-
a ti, todos mis sueños, presentido
con el azul del mar en la mirada!
PILAR DE VALDERRAMA

Abre el rosal de la carroña horrible
su olvido en flor, y extraña mariposa
jalde y carmín, de vuelo imprevisible,
salir se ve del fondo de una fosa.
con el terror de víbora encelada,
junto al lagarto frío,
con el absorto sapo en la azulada
libélula que vuela sobre el río,
con los montes de plomo y de ceniza,
sobre los rubios agros
que el sol de mayo hechiza,
se ha abierto un abanico de milagros
-el ángel del poema lo ha querido-
en la mano creadora del olvido… 

PEDRO SALINAS
Ayer te besé en los labios...
Ayer te besé en los labios. 
Te besé en los labios. Densos, 
rojos. Fue un beso tan corto, 
que duró más que un relámpago, 
que un milagro, más. El tiempo 
después de dártelo 
no lo quise para nada ya, 
para nada 
lo había querido antes. 
Se empezó, se acabó en él.

Hoy estoy besando un beso; 
estoy solo con mis labios. 
Los pongo 
no en tu boca, no, ya no... 
-¿Adónde se me ha escapado?-. 
Los pongo  
en el beso que te di 
ayer, en las bocas juntas 
del beso que se besaron. 
Y dura este beso más 
que el silencio, que la luz. 
Porque ya no es una carne 
ni una boca lo que beso, 
que se escapa, que me huye. 
No. 
Te estoy besando más lejos.